¿Me puedo fiar de la hipnosis?

Siempre que menciono la palabra hipnosis a cualquier persona ajena a la práctica clínica inmediatamente me preguntan si es cierto que con hipnosis puedo provocar que la gente “haga la gallina”. Lamentablemente esa es la primera imagen que nos viene a la mente respecto a esta técnica.

Por eso, y porque considero que es una técnica terapéutica de muchísimo valor, voy a tratar de explicar en que consiste, cómo se realiza y para qué sirve esta práctica aparentemente mágica de la que tanto se ignora pero tanta curiosidad produce.

La hipnosis es ante todo un procedimiento, una técnica sólida y contrastada científicamente que se aplica en diversos tratamientos clínicos, en el campo de la medicina y la psicología. Lleva utilizándose al menos desde la civilización egipcia, en multitud de culturas, a lo largo de la historia hasta hoy día.

¿En qué consiste el método hipnótico?

Se trata de inducir a la persona a un estado hipnótico. Éste es un estado alternativo de conciencia, que puede tener distintos niveles de profundidad. Este estado se percibe como algo parecido al sueño, o como cuando estamos muy concentrados viendo una película. La sensación corporal suele ser de relajación profunda, muy agradable. La persona que lo experimenta está conectada a la realidad en todo momento, conservando en todo momento su conciencia, identidad y control de sí mismo. La diferencia es que experimenta una amplitud de conciencia que permite concentrarse y hacer la mente más permeable a las sugestiones del terapeuta. Éste dirige el proceso, induciendo al hipnotizado a entrar en estado hipnótico, mediante técnicas habladas, y aportando las sugestiones que se hayan pactado previamente, con el objetivo de amplificar y acelerar los efectos de la terapia, al estar la mente más receptiva y capaz de realizar cambios beneficiosos para el hipnotizado.

Es importante señalar que en ningún caso la intervención va a ir en contra de lo que el paciente necesita. Para que este método funcione, las sugestiones deberán ir siempre en consonancia con los objetivos terapéuticos que se hayan marcado, y por supuesto con los valores de la persona hipnotizada. Cualquier mensaje en contra sería detectado por la mente y automáticamente rechazado. Por otro lado, la hipnosis sólo tiene lugar si el paciente colabora voluntariamente dejándose llevar por las instrucciones del terapeuta, y siempre mantiene la capacidad de salir del estado hipnótico de forma automática.

¿Qué son las sugestiones?

Se introducen de forma tan sencilla como a través de la palabra. Se trata de ofrecer mensajes, indicaciones, instrucciones, pautas, que el paciente necesita incorporar a su vida, para cambiar hábitos, formas patológicas de pensar, reforzar aptitudes, suprimir fobias, modificar la percepción de sensaciones físicas como el dolor… Suele hacerse a través de guiones o metáforas creadas y adaptadas a cada paciente en particular. Es aquí donde la creatividad del terapeuta hace su aparición. El hipnotizado tan sólo tiene que escuchar la voz del terapeuta y dejarse llevar, dejar que su mente absorba toda esta información terapéutica.

Determinadas técnicas permiten además que hipnotizador e hipnotizado puedan conversar dentro del estado de trance. La hipnosis permite acceder a contenidos que en estado de conciencia normal están bloqueados e inhibidos. La mente está más relajada, podemos comunicarnos con el hemisferio derecho, el emocional. Esto no significa, como muchas personas temen, que vayan a sacarnos información que no queramos compartir, como secretos o cosas que nos avergüencen. La persona hipnotizada compartirá sólo lo que quiera compartir, puede controlar perfectamente sus palabras. La diferencia, es que gracias a la hipnosis se puede acceder a contenidos que los propios mecanismos de defensa de la mente tenían bloqueados, como determinados recuerdos.

¿Cómo es experimentado por el cuerpo?

La hipnosis tiene la capacidad de producir importantes cambios en las sensaciones corporales. En las primeras fases de la técnica, el modo de inducir al estado hipnótico suele ser sugiriendo relajación en algunas o todas las partes del cuerpo. De esta forma, se percibe la sensación de tener el cuerpo dormido y a la vez la mente muy despierta. La técnica puede realizarse sentado, tumbado o incluso de pie. No se pierde el control del cuerpo, simplemente le damos instrucciones para llevarle por las sensaciones que elijamos.

Se pueden introducir cambios en las sensaciones corporales hasta tal punto que por ejemplo,  logremos disminuir, cambiar de lugar e incluso eliminar ciertos tipos de dolor.

¿Qué aplicaciones tiene en una consulta clínica?

Sus aplicaciones son infinitas. Esta técnica puede utilizarse en problemas de ansiedad, depresión, fobias, autoestima, tratamiento de adicciones, dolor crónico o agudo, disfunciones sexuales, problemas psicosomáticos, insomnio, dificultad para adelgazar, rendimiento académico y deportivo, intervención en trauma, entre otros. Tiene la ventaja de poder ser integrada en casi cualquier orientación terapéutica. Se usa como una parte más de la psicoterapia. La técnica debe utilizarse dentro de un contexto terapéutico y siempre de mano de un profesional sanitario debidamente formado.

¿Cómo se sale del estado hipnótico?

Lo normal es que sea el terapeuta quien dirija mediante instrucciones específicas al paciente, indicándole la salida del trance. No obstante cualquier persona puede salir en el momento que quiera, de forma instantánea, no existiendo la posibilidad de quedarse enganchado en el estado hipnótico.

¿Cómo funciona la auto-hipnosis?

La auto-hipnosis consiste en que la persona hipnotizada se guíe a sí mismo en el proceso, siendo su voz interna la que ofrezca las instrucciones de inducción y sugestiones posteriores. Es como si una parte de la mente hablase y la otra escuchase. Para su realización es preciso un entrenamiento previo por parte del profesional que corresponda. Sirve para poder ampliar los efectos de la hipnosis en casa, para hacer autónomo al paciente, y que sirva como una herramienta a utilizar fuera de consulta.

Aclaraciones finales

Hay que decir que aunque la hipnosis es una técnica potente y útil, no es aplicable a cualquier persona. Cada uno de nosotros tenemos un determinado nivel de sugestionabilidad, siendo algunas personas más receptivas a la hipnosis que otras. Por eso de forma previa a su utilización, el profesional deberá realizar una evaluación completa del caso, que incluye determinadas pruebas de sugestionabilidad.

Se trata de una técnica bastante segura, aunque los profesionales tendrán que ser especialmente cuidadosos e incluso tendrán que plantearse su utilización en determinados casos en los que pueda haber trastorno mental grave.