Si estás pasándolo mal y no entiendes lo que te ocurre, tienes miedo, crees que te vas a volver loca o loco, o no ves salida a tu problema, quizás te estés planteando empezar una terapia psicológica. 

Con cierto recelo, comenzamos a buscar al profesional más adecuado, y no sabemos ni por donde empezar porque todo parece un lío. Hay psicólogos de diferentes orientaciones (puede que no sepas ni qué es eso), con diferente pinta, que trabajan con unas técnicas y con otras. 

El caso es que te sientes mal, te sientes vulnerable y además te da una vergüenza tremenda ir a contarle tus dolores emocionales a un desconocido. 

Espero arrojar algo de luz sobre este proceso tan delicado que supone pedir ayuda psicológica por primera vez. 

En primer lugar, entiende que todas las personas que hemos ido por primera vez a un psicólogo nos hemos sentido así. Cuando tomamos la decisión, es porque consideramos que no podemos hacer frente al problema por nosotros mismos, que hemos llegado a una especie de callejón sin salida, y que necesitamos probar a que alguien nos ayude a salir del atolladero. 

Seguramente haya pasado por la cabeza la idea de que es imposible que alguien externo te ayude, que no hay psicología posible que te haga sentir mejor. 

En este sentido, te diré lo siguiente: las personas nos curamos en parte gracias a nuevas experiencias saludables de relación. En la psicoterapia lo más importante es la relación, el vínculo. Y con eso vas a contar. Por eso, antes de elegir a tu psicoterapeuta te recomiendo que indagues acerca de cómo es, que observes si te transmite buenas energías, si puede haber conexión. Si no tienes referencias cercanas, puedes preguntar a tus conocidos (acude mucha más gente al psicólogo de lo que te puedas imaginar). Si no, puedes cotillear su página web, sus artículos blog (si dispone de ellos), y ponerte en contacto por teléfono para informarte. De esta forma, podrás observar si te gusta su voz, la manera de hablarte, si te parece alguien acogedor…

El espacio terapéutico es ante todo un espacio de seguridad, de afecto, de escucha atenta e incondicional. Muchas personas no disponen de este tipo de espacio en su vida. 

Por otro lado, y también muy importante es el nivel de profesionalidad con que tu psicólogo/a cuente. Para ello, puedes fijarte en indicadores como: que sea una persona que se haya tomado la molestia de formarse ampliamente, y que además tenga experiencia. La psicología es una disciplina compleja, científica y es responsabilidad de los psicólogos contar con una buena formación teórica y práctica. 

En cuanto a la orientación teórica del profesional, quiza este sea el aspecto menos importante. Cada corriente de la psicología tiene su manera propia de entender y de intervenir sobre los problemas emocionales, por lo que yo no me atrevería a decir cual es mejor que otra, porque todas tienen ideas interesantes que aportar. Lo importante es que acudas a un buen profesional. 

Si tienes alguna duda con respecto a si es el profesional adecuado para tratar tu problema específico, mira en su web o blog si atiende ese tipo de casos, o directamente consúltalo. Si no se trata de su especialidad, te derivará al profesional adecuado. 

Si lo que te preocupa es el gasto económico que puede suponer una terapia, ten en cuenta que normalmente es temporal, y que en realidad es una inversión en tu salud. Se trata de curar heridas del pasado, encontrarte mejor en el presente, y de aprender y entrenarte para tu bienestar y tu paz emocional del futuro.

¿Como será esa primera sesión? 

Tu psicólogo/a te ayudará a que te sientas bien, te acogerá, y guiará la sesión para que puedas expresarte como necesitas. Somos expertos en escuchar y en regular tus emociones, y para eso estamos. Lo demás, ya verás que sale solo. 

Si ha llegado tu momento, enhorabuena por tu valentía, y te deseo toda la suerte del mundo.