Dependencia emocional. ¿Cómo podemos identificarla?

Decidí escribir este artículo alertada por la cantidad de casos que veo en terapia, de personas involucradas en relaciones de pareja que no recomendaría a mi peor enemigo.

Y lo que más me ha estado llamado la atención es que muchas de esas personas, pese a su sufrimiento, se sienten incapaces de salir de esas relaciones. Hay algo que les ata, incluso ven con ilusión la posibilidad de cambio. Niegan la realidad a veces tan evidente desde el exterior.

Voy a tratar de describir este hecho para entenderlo y estar alerta de cara a prevenirlo.

¿Porqué tenemos esta tendencia a aguantar cualquier cosa con tal de seguir con una persona?

La dependencia emocional es la necesidad afectiva extrema, irresistible de una persona hacia su pareja. Tiene que ver con una forma de concebir la vida siempre al lado de la pareja, que es la persona idealizada.

Pero… ¿cual es la diferencia entre la necesidad normal de amor y la necesidad extrema, patológica?

El amor saludable implica tener deseo de estar junto a la otra persona, tener la opción de disfrutar de la presencia del otro, poder contar con su ayuda y apoyo, sentirnos queridos y aceptados por esa persona. En definitiva, sentir que nuestra vida es más fácil y bonita cuando contamos con el otro.

¿Cómo podemos reconocer a un dependiente emocional?

Este tipo de personas tienen pareja desde la adolescencia, y no conciben la vida sin estar siempre junto a alguien. Encadenan una relación con otra a veces incluso antes de romper. Y si no, hacen todo lo posible por comenzar una nueva relación cuanto antes. Hablamos de una necesidad extrema por estar siempre con alguien. Parece que no existe otra cosa en el mundo más que su pareja, y suele ser el mono tema de conversación con amigos y familiares.

Las personas dependientes suelen ser sumisas, con baja autoestima  y con frecuencia el perfil de sus parejas son la personalidad dominante, el narcisismo, personas a las que les gusta llamar la atención y sentirse diferentes y poderosos.  Esto tiene lógica, ya que el dependiente emocional siempre estará dispuesto a satisfacer los deseos de su pareja, con tal de no poner en riesgo la relación.  Parece que de esta manera este tipo de parejas estarán hechos el uno para el otro, pero… lo cierto es que el desequilibrio que se acaba produciendo acabará con la relación tras un deterioro progresivo porque la parte sumisa sufrirá a causa de los abusos constantes de la parte dominante.

Puede que leyendo esta descripción reconozcas a alguna persona de tu entorno, o que incluso te reconozcas a ti mismo/a. Si este es el caso, lee los siguientes síntomas clave y tendrás la respuesta:

  • El amor hacia la pareja es excesivo, superando al amor propio, y siendo no correspondido.
  • Idealizas a tu pareja
  • Tienes una necesidad imperiosa por mantener una relación/tener una relación
  • Sientes más celos y ganas de poseer al otro más allá de lo normal. Ej: no soportas que un día salga a cenar con sus amigos/as
  • Te sacrificas a favor del otro con frecuencia.  Ej: haces siempre las cosas que a tu pareja le gusta sin tener en cuenta tus gustos propios.
  • Si discutís, siempre piensas que la culpa era tuya
  • No tienes apenas vida social. Sólo vas con tu pareja a los sitios
  • Estás constantemente preocupado/a por el futuro de la relación. El miedo al abandono está siempre presente.
  • Has tolerado broncas excesivas, faltas de respeto, infidelidades, o incluso maltrato, pero has seguido con esa persona considerando que la fuerza de vuestro amor le hará cambiar.
  • Dejas de valorarte a ti mismo/a a no cuidarte como necesitas
  • Necesidad de agradar a las otras personas (no sólo a la pareja), y falta de asertividad (la capacidad para expresar disconformidad hacia algo).
  • Necesitas estar contantemente comprobando que tu pareja que sigue queriendo. Pidiendo muestras de amor y compromiso.
  • Resultaría imposible ser feliz o sentirse satisfecho sin estar con el otro.
  • Sacrificaríamos cualquier cosa con tal de no perder a la otra persona. Con cualquier cosa, me refiero no sólo a las amistades, o aficiones sino a la profesión, a parte de los recursos económicos, a la dignidad, o incluso al bienestar  y seguridad de los propios hijos.
  • No te quieres lo suficiente: baja autoestima
  • Miedo atroz a la soledad, no soportas estar a solas contigo mismo/a.

Entonces…¿podríamos considerar la dependencia emocional como una patología?

La dependencia emocional aún no está considerada por la comunidad científica como una patología en sí misma. Pero sí debemos prestarla atención, y en muchas ocasiones tratamiento psicoterapéutico. Especialmente en los casos en que produce un alto sufrimiento para la persona que lo experimenta, y/o porque hay otros síntomas que hagan sospechar de un trastorno depresivo, ansioso o de otra índole.

El dependiente emocional necesita por encima de todo afecto, no soportan la soledad pero no porque no sepan cuidarse por sí mismos, sino porque necesitan a otra persona a la que agarrarse para sentirse queridos y darle un sentido a su vida y a su propia existencia.

¿Cómo suele ser la pareja de un dependiente emocional?

La experiencia profesional nos dice que el perfil de las parejas de aquellos que sufren dependencia emocional suelen cumplir las siguientes características: 

  • Tienen alguna característica que llama la atención de la persona dependiente, como el físico, la inteligencia, algún aspecto de personalidad, alguna habilidad que sobresalga a los ojos del dependiente… No necesariamente tiene que ser un aspecto admirable por el resto de personas.
  • Suelen ser personas narcisistas, de autoestima excesivamente elevada, deseosos de admiración de los demás, que no dudan en someter o explotar a quienes les admiran. Son personas que sólo se aman a sí mismas y al sentirse superiores consideran que el resto de personas deben estar siempre a su servicio. Para captar la admiración de los demás, se muestran encantadores y simpáticos al principio, de esa forma es más fácil atraerles a su territorio y hacer creer a la otra persona que son afortunados de tenerles a su lado. Posteriormente, se mostrarán de modo prepotente, altanero, no soportan las críticas, y por eso necesitan a alguien sumiso a su lado.

Ciclo en la relación de pareja de un dependiente emocional

Tras la euforia inicial, cuando los dos miembros de la pareja se han conocido e identificado el uno al otro como la pareja ideal, porque cada uno da al otro justo lo que necesita y andaba buscando, al menos en fachada. El dependiente ha encontrado a alguien que le completa, alguien de quien recibir atención y afecto y alguien a quien admirar y a quien entregarse en cuerpo y alma. Y el objeto idealizado ha encontrado a alguien que bebe los vientos por él (o por ella), y que hará cualquier cosa por satisfacerle, hasta dejar a un lado a amigos, familia, trabajo, lo que sea. Se adaptarán el uno al otro y parecerá que son felices…al menos durante un tiempo.

Si la pareja del dependiente ve rentabilidad al asunto y no se aburre, la relación seguirá adelante. De lo contrario amenazará con un posible abandono, el dependiente se entregará más aún y venderá su alma al diablo si es preciso para seguir con su amado/a, y en ese caso podrán seguir adelante. 

Llegado a este punto, la pareja entraría en la fase de subordinación.  Esta ya es una fase de desequilibrio, en la que los roles se ponen de manifiesto. La parte dominante llevará la sartén por el mango, y asumirá que el papel de su pareja va a ser la de admirarle y servirle de forma incondicional, sin tener en cuenta sus deseos o necesidades (salvo en los momentos de crisis). Puesto que el entorno alertará de la situación al sumiso, la parte dominante tratará de aislarle en lo posible y hacer que su autoestima sea cada vez más débil.

En la fase de deterioro, la parte dependiente o sumisa sufre cada vez más, recibiendo humillaciones, menosprecios,  y malos tratos cada vez más frecuentes (en distinto grado). La situación se hace cada vez más hostil e insostenible. Hasta que desemboca en la mayor parte de los casos en la ruptura de la relación (o en el estancamiento de la misma). Lo más sorprendente es que en la mayor parte de los casos, la decisión surge por parte de la parte dominante. Puede que se haya aburrido del dependiente, que ya no lo soporte, o que haya dejado de sentir la admiración del principio.

Tras la ruptura, es bastante probable que la persona dependiente entre en una fase de angustia derivada por el abandono, y hará todo lo posible por retomar la relación, aunque eso suponga suplicar y hasta pedir perdón por sentir que tal vez la culpa ha sido suya. En esta fase, los síntomas son muy parecidos a los experimentados en el síndrome de abstinencia en cualquier adicción. La persona sentirá que no puede vivir sin su pareja, o que nunca encontrará a un nuevo compañero/a de vida, que no puede soportar la soledad. Creerá que su mundo se ha derrumbado, y tratará de contactar una y otra vez con su ex pareja mientras los pensamientos obsesivos y rumiaciones no dejan de aparecer. El riesgo de entrar en un proceso ansioso-depresivo es alto en estos momentos, y es frecuente que estas personas necesiten de ayuda terapéutica.

Algo que ocurre con frecuencia es que estas personas comiencen de forma prematura nuevas relaciones de transición que amortigüen el dolor por la ruptura. Es bastante previsible que la elección de estas nuevas personas sea de nuevo inadecuada, movidas más por la desesperación y el ansia de estar con alguien que por un auténtico enamoramiento. Y comenzaría así un nuevo ciclo, de relación patológica o de una sucesión de rechazos y abandonos por tratarse de relaciones cortas movidas por el interés sexual pasajero de los otros, o por ser demasiado acaparadores de atención y compromiso antes de tiempo.

¿Cómo podemos dejar a un lado la dependencia emocional?

Esta no es una cuestión fácil, que se resuelva en unas pocas líneas. Estamos hablando de un problema que debería abordarse con la ayuda de un profesional, ya que esta tendencia suele estar presente en la vida de las personas desde la misma infancia, y es importante analizar qué es lo que ha sucedido en la vida de las personas para que no puedan concebir una vida satisfactoria sin estar con una pareja a costa de lo que sea. En una terapia destinada a tratar la dependencia emocional, objetivos a trabajar serán:

  • la superación del síndrome de abstinencia y duelo por la ruptura
  • aprender a regular la ansiedad
  • el restablecimiento de una autoestima sana
  • la revisión del estilo de apego, que tiene mucho que ver con las primeras experiencias de vida
  • los cambios en esquemas cognitivos sesgados sobre lo que entendemos por amor, las relaciones y la soledad
  • y algo muy importante: la independencia y la autonomía personal. Aprender a tolerar la experiencia de estar una buena temporada sin pareja, buscarse la vida por sí mismos, y disfrutar con ello es requisito imprescindible para salir de la espiral de la dependencia emocional y poder así disfrutar de relaciones de pareja de calidad.

Lo que quiero que quede claro es que esta es una cuestión compleja. Si tras leer el artículo te has sentido identificado/a, lo mejor es que cojas el toro por los cuernos cuanto antes y trates de salir de la situación con la ayuda adecuada. Esto implica un trabajo intenso, no se soluciona de la noche a la mañana, pero merece la pena, sin duda.

Escribiré futuros post ampliando aspectos concretos de los objetivos a tratar que acabo de mencionar. De momento, podéis echar un vistazo a un concepto bastante revelador, el apego, que podréis aclarar leyendo el siguiente post: (poner enlace artículo de apego)