¿Cómo funcionan los psicofármacos?
He aquí una de las cuestiones que tanta confusión producen y que me gustaría aclarar o al menos aportar mi visión sobre el tema.
Me suelo encontrar con muchos pacientes que tienen muchas dudas al respecto. Sufren un conjunto de síntomas y no saben dónde acudir. Y lo más seguro es que según donde acudan (médico de cabecera de la Seguridad Social, psiquiatra, servicio de urgencias, psicólogo privado…) recibirán un tipo de tratamiento diferente. ¿Cómo puede saber el paciente (o sus familiares) qué es lo más adecuado?
En general, si estamos ante síntomas relacionados con un sufrimiento emocional o por alguna alteración en la salud mental lo mejor será acudir directamente a un profesional de la salud mental. ¿Por qué? Porque son los profesionales mejor formados en materia de salud mental, son especialistas en la materia.
En España no es infrecuente observar que los médicos generalistas tratan depresiones o supuestos trastornos de ansiedad. ¿Cómo lo hacen? Recetando el antidepresivo o ansiolítico de turno durante meses y a veces hasta años. No tengo duda de que lo hacen con su mejor intención y que las limitaciones impuestas por los sistemas sanitarios les impiden derivar a los pacientes a los especialistas en salud mental en todas las ocasiones en que sería necesario. De esta situación pueden surgir dos posibilidades: que mejoren tus síntomas y acaben remitiendo espontáneamente con el tiempo, o bien que continúes arrastrándolos durante semanas, meses y años hasta que te das cuenta de que necesitas una intervención de otro tipo.
Por tanto, ante la indefensión que muchas veces experimenta el paciente en el ámbito de salud mental, trataré de explicar de la forma más clara posible la función que tienen tanto los psicofármacos como la psicoterapia en los tratamientos en salud mental.
¿CUAL ES LA CAUSA DE LAS ENFERMEDADES MENTALES?
Comenzamos con un asunto peliagudo. Para empezar, a las personas nos cuesta diferenciar entre lo que es una enfermedad mental, como una depresión grave, una esquizofrenia, o un trastorno de personalidad…De lo que son situaciones de crisis vital que acarrean síntomas ansiosos depresivos, o lo que es un problema de conducta como por ejemplo la dificultad para controlar la ira, o la adicción a la comida.
En este artículo hablaremos del tratamiento de las enfermedades y los trastornos mentales. Sin olvidar, que a veces los problemas de conducta se tratan como si fueran enfermedades y de ahí la ineficacia del tratamiento. Pero ese es otro tema.
Bien, en líneas generales hay dos corrientes que tratan de explicar las causas del desarrollo de enfermedades:
- Modelo médico-farmacológico: las enfermedades mentales tienen su origen en disfunciones o desequilibrios del cerebro físico. Su tratamiento debe abordarse tratando la parte física del cerebro. Desde este modelo no se ha dejado de estudiar e investigar cuales son exactamente las bases fisiológicas concretas del origen de los trastornos. A día de hoy no se ha llegado a una conclusión clara. Lo que sí podemos decir es que hay fármacos que funcionan y mejoran las patologías mentales. Sabemos que en muchos casos funcionan, pero no está del todo claro el porqué.
- Modelo psico-social: las causas de la enfermedad mental son el entorno social y familiar del paciente, el conjunto de experiencias vitales que la persona haya vivido y cómo las ha integrado en su mente. El tratamiento propuesto en este caso es la psicoterapia y los cambios en la calidad de vida y entorno social de las personas. En este caso, desde un punto de vista científico tampoco se ha llegado a una conclusión válida que valide esta postura al cien por cien. Pero de igual modo, la psicoterapia en general también produce una mejoría del trastorno.
Pero el asunto se complica aún más, ya que dentro de cada uno de estos dos modelos hay una gran variedad de orientaciones y de planteamientos distintos. Y en ocasiones, una pelea entre profesionales y perspectivas teóricas.
Lamentablemente, esto tampoco ayuda al paciente. La ciencia sigue investigando cual es la mejor opción, si recurrir únicamente a los psicofármacos, o a la terapia o a las dos intervenciones de forma combinada.
En mi opinión, la mejor opción es que en los casos más graves se recurra en primer lugar a un psiquiatra que realice una evaluación completa, emita un diagnóstico y aporte un plan de intervención adaptado al caso que podrá incluir tratamiento farmacológico o psicoterapéutico, o los dos de forma integrada y coordinada con un psicólogo o psiquiatra con formación en psicoterapia.
Para los casos leves, también existe la opción de acudir a un psicólogo y este poder remitirle a un psiquiatra en caso de que valore necesaria su valoración y puesta en marcha de un refuerzo con fármacos. Si el profesional es responsable, sabrá identificar cuando es necesaria la valoración por parte de un psiquiatra.
En conclusión, los trastornos mentales suelen surgir de la combinación de factores biológicos, biográficos, familiares y sociales de las personas. Las personas somos un conjunto de cuerpo físico y experiencias, mente y cuerpo no son entes que se puedan separar.
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